Aunque asegura que la pandemia los obligó a postergar las elecciones, indica que esa determinación fue consensuada con el Tribunal Supremo Electoral y la Asamblea Legislativa Plurinacional.
“Pido perdón por haber confiado en tantos cercanos quienes me traicionaron y abusaron de mi confianza, de mi buena fe y manipulando la verdad, como ocultándola y algunos negociando con nuestros verdugos para volver al poder”, dice la parte central de su carta.
Confiesa que su intención fue hacer lo mejor para el país en su condición de mujer y madre y ratifica que será leal con sus principios, sabiendo que su mayor tortura es ver los ojos de sus hijos empañados por una decisión de prolongarse en el poder.
“Me desgarra el alma no poder proteger a mi familia del abuso de los cobardes que se esconden en el poder”, añade la exmandataria, quien se considera secuestrada durante un año por cumplir con su deber ante un país convulsionado y ultrajado por un gobierno saliente que hizo fraude.
Manifestó que, si bien está presa y secuestrada, su lucha por la justicia para ella y todos los presos políticos, la libertad y la democracia es un compromiso personal.
Fuerte: Erbol



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